|

Nuestra invitada especial para el Lunes 12 de Septiembre será nada más y nada menos que MARISA ROMÁN!!! No se pierdan esta oportunidad de tomarse un cafecito y conversar con esta talentosa actriz, como siempre en Coupa Cafe de Beverly Hills.
Marisa Román, hija de inmigrantes argentinos, creció en el espacio híbrido—siempre productivo y en ocasiones, nostálgico—que existe entre dos culturas y dos países. Desde pequeña era histriónica, social, creativa y coqueta. En sus juegos creaba escenografías y el espejo se convirtió en un magneto a través del cual podía asomarse las posibilidades de su expresión facial y corporal. Marisa descubrió su afición por la actuación a los 9 años de edad en el grupo de Teatro Colibrí, dirigido por José Manuel Ascensao.
Cuando tenía 15 años, su amiga y compañera de colegio, Daniela Bascopé, la invitó a una audición del Grupo de Teatro Acto Anónimo. Marisa fue aceptada y comenzó una época en la cual su momento favorito de la semana estaba clarísimo: la clase de teatro.
Al poco tiempo, Ángel Barceló, director de Acto Anónimo, la llevó a su primer casting de televisión con la productora independiente Laura Visconti Producciones, donde fue seleccionada para trabajar en dos series juveniles: "Así es la vida" y "La calle de los sueños". En paralelo, le dieron una participación especial de cinco capítulos en la telenovela "Muñeca de trapo", la cual se extendió hasta el capítulo final.
En el año 2001, Marisa llena una planilla para entrar a trabajar a RCTV. Hizo casting y quedó seleccionada para el papel de Marianita en "Viva la Pepa", telenovela original de Valentina Párraga. Luego fue llamada para personificar a la ingenua y soñadora Juliana de "A calzón quitao", de Carlos Pérez.

A continuación le entregaron el rol de protagonista juvenil en "Trapos íntimos", también de Valentina Párraga. Fue en ese rol de María Soledad que el escritor Leonardo Padrón se fijó en su trabajo y le ofreció el doble rol que la catapultaría ante los ojos del público: las gemelas Verónica y María Suspiro en "Cosita Rica" (2003-2004). Personificar a las gemelas significó el reto actoral más importante que Marisa había enfrentado hasta el momento, más de un año de trabajo agotador y un cúmulo de reconocimientos y satisfacciones.
En el 2006, asumió el rol protagónico de "Ciudad Bendita" de Leonardo Padrón, la telenovela con más altas mediciones de audiencia de los últimos años. La pluma de Padrón le daría dos roles más en los cuales no sólo se destacó, sino también siguió creciendo como actriz: la rebelde e inteligente Tata en "La Vida Entera" (2008-2009) y Lucía Reverón, quien en "La mujer perfecta" (2010-2011) vive una controversial historia de amor con un hombre 30 años mayor que ella.
Su actividad en el cine también ha sido constante: "ELIPSIS", "LO QUE TIENE EL OTRO", "NI TAN LARGOS... NI TAN CORTOS" (premio como mejor actriz Festival Nacional de Cine de Mérida 2007), "DÍA NARANJA", "LA HORA CERO" (premio como mejor actriz de reparto Festival Nacional de Cine de Mérida 2010), "SAMUEL", "CUIDADO CON LO QUE SUEÑAS", "MEMORIAS DE UN SOLDADO" y "BLOODBATH TEST".
En el teatro, Marisa ha trabajado con el Grupo Actoral 80 en montajes de dos de los mejores dramaturgos de Venezuela: "¡Y... las mujeres también!" y "Los hombros de América" de Fausto Verdial y "El día que me quieras" de José Ignacio Cabrujas.
Marisa ha sido el rostro y la voz de Movistar en Venezuela. También es vocera de Acción Solidaria, con quienes realizó una importante campaña de servicio público para concientizar a los jóvenes sobre la prevención y detección del VIH.
A pesar de sus múltiples éxitos, Marisa le da una gran importancia a continuar su educación y entrenamiento como actriz, un proceso que ella sabe nunca termina. Familia y amigos son elementos esenciales en la vida de Marisa: Son energía e inspiración para ella. A lo largo de su carrera, Marisa Román ha mostrado dedicación, disciplina y ética de trabajo que se conjugan en talento y amor por la profesión para darnos personajes creíbles, que nos miran a los ojos y a los cuales no les podemos quitar la vista de encima.
Texto basado de Carolina Acosta-Alzuru |